¿El fin de las oficinas fijas?

Despachos en Madrid

La pandemia de Covid-19 que, para muchos ha supuesto un cambio en nuestra forma de vida, no podría aplicarse para el sector de las oficinas. Dentro de este mundo, antes de 2020 cada vez más empresas estaban empezando a decantarse por un modelo más flexible de trabajo donde las oficinas no tuvieran un número fijo de metros cuadrados, sino que se adaptara al momento.

Es por ello por lo que los centros de coworking en Madrid se expandieron de una forma tan rápida, a pesar de que sufrieron una fuerte recesión con la llegada del virus. Sin embargo, en este momento en el que la vacunación es una realidad, el paso de las oficinas fijas a las flexibles se ha acelerado notablemente, siendo la Covid-19 un potenciador para esta forma de trabajo.

¿Por qué las oficinas flexibles desbancan a las tradicionales?

Una de las características que está teniendo la pandemia, sobre todo en España, es la volatilidad con la que cambia el panorama de la salud pública. En este año hemos pasado por fases muy restrictivas y otras donde las restricciones brillaban por su ausencia, provocando posteriormente más limitaciones. Ante esto, las empresas han encontrado en las oficinas flexibles un punto de apoyo perfecto para adaptarse a cualquier situación.

Por este motivo, concluimos en que la pandemia ha sido un potenciador del cambio pero las oficinas flexibles ya eran un producto muy apetecible para empresas que tienen un grupo de trabajo cambiante o están en una fase de crecimiento.

¿Qué te permite tener una oficina flexible?

Las oficinas en coworking quieren facilitar al máximo la capacidad de adaptación de las empresas ante fuertes cambios. Desde una pandemia mundial hasta un mal momento financiero, una oficina flexible abarata al máximo los gastos. De hecho, ahí está su principal ventaja ante una oficina tradicional, en la distribución de los gastos por persona.

En un modelo tradicional, la empresa debe correr con unos gastos fijos tales como luz, agua, conexión a internet, mobiliario, que tienen que ser subsanados independientemente del número de empleados o de si estos hacen uso del espacio o no. Por ejemplo, con el caso del teletrabajo. Además, hay que sumar que tienen unos metros finitos y la forma de aumentarlos es mediante un cambio de oficina.

Por contraposición están los despachos flexibles en coworking donde la empresa paga por cada empleado que tiene trabajando físicamente allí. Es decir, se eliminan aquellos que están en remoto e incluso se puede jugar con aquellos que están en jornada partida y comparten el mismo puesto. En este modelo el gasto por persona incluye todos los servicios fijos anteriormente mencionados, así como la posibilidad de crecer o aumentar en función de las necesidades de la empresa.

Mejorar la productividad y los vínculos profesionales

Algo que sí que ha demostrado la pandemia han sido unos aumentos de productividad laboral con empleados que ejercen el teletrabajo. Numerosos estudios han notificado este cambio positivo para algunos tipos de empresas conjuga muy bien con un modelo de trabajo flexible.

Por último, estas oficinas flexibles suelen ser uno de los servicios que ofrecen los espacios de coworking. Como ya sabemos, estos lugares destacan por la cantidad de lazos profesiones y networking que se produce dentro de ellos. Un factor muy importante para empresas en fase de crecimiento.

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